Las nuevas becas llegan tarde y solo con parte del dinero.

250.000 estudiantes han recibido únicamente la cuantía fija de la beca. En el ecuador del curso, unos 47.000 alumnos no han cobrado aún nada. El nuevo sistema de cálculo de las ayudas dificulta el pago a tiempo.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, dio un vuelco al sistema de becas y desde este curso las ayudas que reciben los alumnos se componen de una parte fija y otra variable (a parte del pago de la matrícula, pero este es un importe que el Gobierno paga directamente a las Universidades). La parte fija incluye una ayuda máxima de 1.500 euros para las rentas más bajas y otros 1.500 como máximo solo en caso de que el alumno resida fuera del domicilio familiar. La parte variable se calcula en función de la renta y la nota media del estudiante pero depende también del número total de beneficiarios, que no se conoce hasta que se tramita el total de solicitudes.

Seis meses después del inicio del curso, miles de estudiantes aún no han recibido la ayuda, una situación que se repite respecto al año anterior, pero que además se ve agravada porque este año los alumnos que sí han cobrado han percibido menos cuantía, a falta del reparto de esa nueva parte variable.

“He dejado a deber los 170 euros del alquiler del último mes. Hace cinco meses que no veo a mis hermanos pequeños, no fui a casa en navidad porque no podía permitírmelo. Me quedan 42 euros en la cuenta… No quiero dejar de estudiar, estoy en último año de carrera, de verdad, esto es desesperante”. Esther tiene 24 años y espera angustiada el cobro de su beca, que aún no ha recibido a pesar de que ya ha transcurrido la mitad del curso. Estudia un grado de Nutrición a 400 kilómetros de su casa. Su madre no percibe ingresos y su padre (están separados) no la ayuda. El año pasado tuvo derecho a unos 3.000 euros de ayuda pero este no sabe cuánto dinero percibirá, ni tampoco cuándo.

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Pilar (18 años) también espera su beca. Estudia Psicología en Madrid y se le está haciendo complicado seguir. Solicitó la ayuda en agosto del año pasado pero aún no ha visto ni un euro. Y en su casa hay problemas. “El otro día nos han cortado la luz por impago, Cáritas nos ha pagado este mes, pero a ver qué hacemos los siguientes”, cuenta. “En la papelería dejo a deber las fotocopias, los compañeros me echan un cable con los libros…” Su madre está en paro (su padre falleció) y tiene una prestación de unos 300 euros, porque trabajaba a media jornada. “Me daría mucha pena dejar la carrera, tengo buenas notas”, se lamenta.

ImagenFuente. El País digital.

 

 

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