¿Porqué ha ganado Trump? Según un miembro de Democracia Real Ya.

http://www.democraciarealya.es/blog/2016/11/22/porque-ha-ganado-donald-trump/

Por Quico Gil, activista de Democracia real YA!

trumpEn este artículo explicamos de la forma más concisa, comprensible y esquemática posible las causas económicas, políticas y sociales que han llevado a Donald Trump a la presidencia de la primera potencia mundial. Un acontecimiento que no ocurre de forma aislada, como demuestra el auge de la extrema derecha en Europa y que responde entre otras cosas, pero sobre todo, a causas económicas.

Para facilitar la compresión del lector, hemos dividido estas causas en tres bloques:

1) EL NEOLIBERALISMO, LA ESCASEZ DE TRABAJO ESTRUCTURAL Y LA PSICOSIS DEL INMIGRANTE

Se está produciendo un vertiginoso deterioro de los mercados de trabajo en EEUU y en Europa, con el consiguiente y también vertiginoso empobrecimiento de sus clases trabajadoras, que son sin duda el mayor caladero de votos de cualquier democracia occidental; todo ello causado por los dos principales pilares de actuación del neoliberalismo:

a) la super-financiarización del sistema: el sector financiero moderno absorbe una enorme cantidad de recursos monetarios y no genera lo que se conoce como “economía productiva”. Desde las grandes desregulaciones de Thatcher y Reagan ha crecido de manera desmedida y opera a través de la mera especulación financiera cortoplacista y por lo tanto genera rápidos beneficios y un crecimiento ficticio, pero no genera casi ningún trabajo.
En otras palabras, maneja y reproduce para sí mismo casi todo el dinero que los bancos centrales emiten, sin crear apenas puestos de trabajo.

b) la globalización corporativa salvaje: viabilizada a través de los tratados de libre comercio y los acuerdos de la WTO, está desindustrializando las economías occidentales a una velocidad también vertiginosa, produciendo todavía más escasez de trabajo y convirtiéndolas en auténticos desiertos laborales. Sus efectos más devastadores se aprecian claramente en ciudades como Detroit, Chicago, Manchester o Liverpool.

15171231_10154707017393784_5950419549995876289_nCuidado: la escasez de trabajo provocada por estos dos motivos no es coyuntural, es puramente estructural. Y esta escasez estructural, junto con el empobrecimiento progresivo en que se traduce, provocan juntos un ambiente de psicosis entre las clases medias empobrecidas, que se transforma rápidamente en iras hacia los inmigrantes, a quienes se ve como “la gran amenaza”, en relación al mercado de trabajo.
Se convierten en “competidores”, que además “están dispuestos vender su mano de obra más barata”, agudizando más todavía la escasez de y provocanado además una probable disminución del precio de la mano de obra.
Para quien tiene poca cultura política, la ecuación “menos inmigrantes = más trabajo para nosotros”, se convierte en la supuesta “gran fórmula” para solucionar el problema laboral y en un mantra “alentador” : “si nos libramos de ellos, habrá curro para todos!”
Cualquier político que repita el mantra, hace caja en las encuestas fácil y rápidamente.
Es así como los inmigrantes – un grupo social débil y vulnerable – se convierte en el chivo expiatorio perfecto.
Todos estos efectos se multiplican exponencialmente durante las crisis, que son a su vez también resultado de la doctrina neoliberal y su feroz desregulación del sector financiero.
Durante estas, pues, se suma el factor de escasez coyuntural, por lo que se potencia de manera desorbitada la escasez de trabajo, lo que potencia a su vez clara y visiblemente los efectos del discurso xenófobo y populista de la extrema derecha, traduciéndose en un asombroso aumento de sus porcentajes de votos.

Dejemos de engañarnos: el auge de la xenofóbia, el filo-fascismo y las doctrinas de extrema derecha en general, están íntimamente relacionadas con la las consecuencias económicas de la doctrina neoliberal. Recordemos que los nefastos años ’30, vinieron precedidos de las desregulaciones financieras salvajes, la especulación desmedida, las burbujas y crecimiento ficticio de lo que se denominó como “los felices años ’20” y su desenlace no tan feliz, con el crack del ’29.

Donald Trump lleva años posicionándose en contra de los tratados de libre comercio como NAFTA y ahora el TTIP y por ello su discurso sobre esta cuestión tiene cierta credibilidad (aunque siendo el mentiroso profesional que es, habrá que ver si luego cumple); mientras que Hillary Clinton es vista como una de las principales impulsoras de este tipo tratados y doctrinas y su intentos electoralistas de última hora por hacer ver que estaba en contra del TTIP no han tenido ninguna credibilidad.
La prueba está en el enorme transferencia de votos demócratas a republicanos ocurrida en la región industrial de los Grandes Lagos (Ohio, Michigan, Pensilvania, Wisconsin, etc) conocida como “Rust Belt” – brutalmente castigada por la aceleradísima desindustrialización que han provocado estos tratados de libre comercio – y que ha sido absolutamente determinante para la victoria de Trump.

Ni qué decir tiene el porqué a muchos de sus votantes el famoso muro les parece la octava maravilla del mundo.

2) CLINTON, LA SEÑORA DE LA GUERRA.

Su papel de arquitecta principal junto a David Petraeus de las guerras civiles e intervenciones militares en Siria y Libia con sus consiguientes genocidios y crisis de refugiados; y las aprobaciones de récord histórico de ventas de armamento a Arabia Saudita como Secretaria de Estado, a sabiendas de que mucha parte del mismo acabaría en manos del Daesh (como comprueban las filtraciones de sus e-mails hechas por Wikileaks) y las gigantescas aportaciones de fondos “puramente coincidentes” que convirtieron a los sauditas en los mayores donantes de la Fundación Clinton; se vieron casi eclipsados en las últimas semanas de campaña por su discurso agresivo, neurótico, belicista y casi suicida en relación a Rusia.
En un momento de extrema delicadeza diplomática, en el que las relaciones entre ambos países estaban sucumbiendo por el desacuerdo en Siria y habiéndose ejectuado maniobras militares de gran envergadura con carácter oficial (incluyendo armamento nuclear) por parte de ambos bloques, la candidata demócrata hacía acusaciones sin fundamento en las que culpaba a Rusia de perpetrar ciber-ataques para filtrar sus e-mails, haciendo gravísimas amenazas, en las que llegó incluso a afirmar, en un tono verdaderamente agresivo, que como presidenta, una de las primeras medidas que tomaría sería tratar estos supuestos ciber-ataques como cualquier otra agresión y que respondería a los mismos con medidas “económicas, políticas y militares”.

Estas declaraciones tuvieron un amplio eco en las redes sociales, que – ya en estado de alarma por las maniobras militares de la OTAN y Rusia – expusieron a Clinton como una potencial amenaza de Guerra Mundial, mientras que Donald Trump, al contrario que ella, había pasado meses mostrando su simpatía mutua con Vladimir Putin.

Clinton conseguía, a menos de cuatro semanas de las elecciones, con esta infantil y demente imprudencia, ser percibida como una amenaza para la Paz mundial mayor incluso que Donald Trump.

3) LA AUSENCIA DE ALTERNATIVA PROGRESISITA

El establishment político, económico y mediático americano lleva décadas haciendo esfuerzos a veces hasta ridículos por bloquear y aplastar cualquier alternativa progresista o de izquierdas que desafíe el status-quo neoliberal.

En esta ocasión, fue el Senador de Vermont, Bernie Sanders, favoritísimo en las encuestas para derrotar a Trump, el objetivo de todo tipo de artimañas políticas y electorales y juegos sucios por parte del propio partido en el que concurría a las primarias (como se reveló en el escándalo de los e-mails filtrados del DNC – el comité nacional del Partido Demócrata – que le costó el puesto a su máxima responsable, Debbie Wasserman-Schultz); lo que otorgó a Clinton una victoria sucia y anti-democrática, con el consiguiente enfado de los millones de seguidores de Sanders, además de grandes divisiones internas en el partido.

Quedó eliminada así cualquier alternativa progresista o al menos “vendible” como tal – cosa imposible con Hillary, por mucha verborrea, teatro y esfuerzo que le ponga – capaz de representar las ansias e ilusiones de cambio de millones de jóvenes y no tan jóvenes progresistas, que se quedarían en sus casas por no estar dispuestos a votar a la candidata de Wall Street y el Miltary Industrial Complex ni con la nariz tapada.

Liquidando a Sanders, candidato de los jóvenes del cambio y firme opositor de los tratados de libre comercio, se dejó un agujero negro gigantesco en el terreno de la representatividad.
Un vacío enorme que ocupó Donald Trump, debido a su posición respecto a dichos tratados por un lado, y por el otro, debido a la incomparecencia de millones de huérfanos de representación.

Y es que en el juego de la democracia representativa, donde después del recuento, los vacíos no cuentan, un candidato no puede subestimar a quienes coquetean con la orfandad, porque, hartos de tener que jugar a votar a la opción supuestamente “menos peor”, pueden querer mantenerse firmes respecto a sus ideales y permanecer en el orfanato y con esta decisión, pueden terminar alimentando al adversario.

Es así, como la supresión u omisión de las opciones progresistas, redunda en un auge de la extrema derecha y las consecuencias de dicho auge…sólo cabe esperar que no se repitan.

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