En España los pobres no reciben ayudas económicas.

Las rentas mínimas autonómicas dejan fuera a más del 90% de los pobres

Un estudio revela la ineficacia de estas herramientas de inserción ante la expansión de la pobreza por capas cada vez más amplias de la sociedad y su desvinculación de la marginalidad que llevaba asociada el siglo pasado. Mientras, la renta social básica sigue sin entrar en el debate político de un país con la quinta parte de la población bajo el umbral de la necesidad.

 

“Las rentas mínimas de inserción muestran su ineficacia para combatir la pobreza del siglo XXI: los que no acceden son más del 92% de quienes se encuentran bajo ese umbral”, explica Gustavo García Herrero, coordinador de estudios de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, entidad que ha emitido un revelador trabajo basado en los datos del último informe sobre la evolución de estos subsidios elaborado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad con datos de 2018.

“Las rentas mínimas son una herramienta del siglo XX. Fueron diseñadas cuando las familias pobres eran también marginales, y se crearon para complementar los procesos de inclusión social con un apoyo en los ingresos”, señala.

Sin embargo, anota, “la pobreza ya no está necesariamente acompañada de la exclusión social”, con fenómenos como el de los trabajadores pobres, a los que el salario no les da para llegar a fin de mes, o el paradójico crecimiento simultáneo de la desigualdad y de los registros macroeconómicos, que han hecho que “ese instrumento no sirve ante la nueva pobreza”.

“Hay mucha necesidad. No es tanto una cuestión de miseria sino de necesidad”, de escasez o insuficiencia de renta, añade, como consecuencia, entre otros factores, de la precarización del empleo y del abaratamiento de los salarios. “Se ve gente en la calle y hay consumo, sí; pero los salarios bajos conviven con el consumo low cost”, apunta, en referencia a nuevos hábitos como pasar el tiempo de ocio en casa viendo series y consumiendo productos y servicios de bajo coste.

Disparatadas diferencias del 4.400%

Las Rentas Mínimas de Inserción (RMI), que conviene no confundir con la nonata renta social básica pese a coincidir en el objetivo de garantizar un ingreso mínimo vital, son, según informa el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, los programas que cada comunidad y ciudad autónoma gestiona, bajo la fórmula del subsidio no contributivo, para “cubrir las necesidades básicas” de “las personas y familias que carecen de recursos económicos suficientes” para hacerlos por ellas mismas. Normalmente van acompañados de un proceso de intervención social y en ocasiones se vinculan con procesos de inserción laboral.

 

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El artículo similar en el diario.es es el siguiente. Eldiario.es

Artículo sobre la pobreza en Canarias. Eldiario.es

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