INDIGNADOS EN ISRAEL INSPIRADOS EN EL 15M.

El Gobierno israelí cede ante la histórica protesta de más de 300.000 «indignados» en las calles.

La marea de los «indignados» en las calles del centro de Tel Aviv. reuters

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció ayer la creación de una comisión ministerial de quince miembros para negociar con los representantes de la mayor protesta social de la historia del país, registrada en la noche del sábado y en la que participaron 300.000 «indignados».

Multitudinarias manifestaciones en Tel Aviv (más de 150.000 personas), Jerusalén y otras ciudades dieron el sábado un respaldo sin precedentes a los «indignados», que exigen que se obligue a los contratistas a construir «viviendas asequibles», una reducción gradual de los impuestos indirectos, la revaluación de los procesos de privatización en proceso y aumentar el salario mínimo interprofesional a la mitad del salario medio, de 8.698 shekels (1.766 euros o 2,542 dólares).

«No podemos ignorar las voces que salen del pueblo. Daremos soluciones reales, no cambios cosméticos», dijo Netanyahu, quien prometió cambios «reales» que permitan a la población beneficiarse del crecimiento económico.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

«No podremos contentar a todos, pero mantendremos un verdadero diálogo», afirmó el primer ministro, quien el pasado miércoles había tildado de populista al movimiento reivindicativo. Netanyahu apuntó los cuatro ámbitos en los que el equipo debe centrar su trabajo: cambiar el orden de prioridades, la política impositiva, el aumento del acceso a los servicios sociales y la mejora de la competencia y de la eficiencia de los mercados.

Los «indignados», que se quejan de la carestía de la vida, reunieron el sábado a 300.000 personas en la mayor marcha de la historia de Israel no vinculada al conflicto de Oriente Medio. Inspirada en la española, la protesta comenzó el pasado día 14 con una acampada en Tel Aviv por los precios de la vivienda y ha ido ganando seguimiento y sectores de población.

Articulo extraído de www.lne.es el Lunes 8 de Agosto del 2011.

Video de agradecimiento de Los Indignados Israelíes a los Indignados Españoles. Subtitulado en Español.

Los indignados de Israel.

“Gente de Israel, vosotros que estáis hoy reunidos en las plazas de vuestras ciudades. Este es un mensaje de esperanza y de solidaridad desde el movimiento 15-M en España” Así dice una de las indignadas del movimiento 15-M en el video que la plataforma ha enviado a los jóvenes israelíes que llevan días acampados en ciudades como Jerusalén, Tel Aviv, Beersheva, Jerusalén o Kfar Saba. Sus reivindicaciones: acceso a una vivienda digna, la bajada de precios en bienes de consumo básico.

“No podemos alquilar casas a los precios que hay actualmente. La mayoría están en manos de los ricos” dice Rona, acampada en una de las tiendas que varias decenas de jóvenes han montado en la puerta de Jaffa, a las puertas de la Ciudad Vieja de Jerusalén. “Esto va más allá de izquierdas o derechas, todos compartimos los mismos problemas”, añade Dafni Leef, una de las organizadoras de las protestas a través de facebook, que ya prepara una macromanifestación en Tel Aviv para el próximo sábado.

La mayoría de los indignados son estudiantes universitarios y jóvenes profesionales de la clase media que no pueden adquirir una vivienda en sus ciudades de trabajo, como Tel Aviv o Jerusalén porque los precios se han disparado en los últimos tres años. Muchas de estas residencias están ocupadas de forma “fantasmagórica” por judíos no residentes en el país, la mayoría norteamericanos y franceses de alto poder adquisitivo, que sólo las ocupan esporádicamente para las vacaciones de verano; otros, las adquieren como inversión y las cierran a cal y canto.

“Ellos vienen muy poco pero somos nosotros los que pagamos los impuestos”, asegura Eyal, un joven arquitecto que ha trasladado su vivienda a las afueras porque, asegura, no puede pagar una casa en Jerusalén. En esta ciudad abundan las calles en obras con carteles de “se venden pisos de lujo”. Los retales inmobiliarios son casi siempre casas viejas y mal restauradas adonde los jóvenes israelíes se mudan criados bajo la filosofía nacional de “los comienzos son difíciles pero forjan tu personalidad”.

Sin embargo, algo se mueve. Nadie imaginaba hace un mes y medio cuando se convocó a través de facebook un boicot al requesón – un producto básico en la cocina local y cuyo precio se incrementó cerca del 70% – que la presión social forzaría a las empresas distribuidoras a bajarlo un 25%. “Ese fue el germen de las protestas”, explica Eyal. Hoy es una mera anécdota en un movimiento que exige reformas profundas en el sistema financiero israelí inspirado, dice, en los vecinos árabes. “Se nos dice que somos un referente para los árabes pero hoy es al contrario, son nuestro aliento”, añade.

Reacción del Ejecutivo

El gobierno de Netanyahu actuó con rapidez cuando empezaban a verse las primeras tiendas en Jaffa el fin de semana pasado. El Primer Ministro convocó de urgencia el lunes a su gabinete y aseguró ser consciente de la crisis inmobiliaria. “Somos un país pequeño pero hay mucha demanda de viviendas y no hay suficientes para todos” dijo. La madrugada del jueves se reunió de nuevo pero, una vez más, sin resultados concretos.

A la propuesta de construir entre 20.000 y 30.000 viviendas a principios de semana se le unió el rechazo frontal de su propio Ministro de Economía, Yuval Steinitz, muy crítico con el movimiento de protesta israelí y firme defensor de la fortaleza económica del país, que aseguró que esa solución resultaría demasiado cara y abogó por un aumento de las importaciones de productos básicos como la leche para bajar los precios.

“¡Menuda solución la de importar más!, él puede decirlo con su sueldo y desde su propia casa”, cuenta Anat, otra indignada de Jaffa. La brecha entre los pobres y los ricos israelíes crece, de acuerdo a las estadísticas de la población que vive bajo el umbral de la pobreza. Muchos de los más desfavorecidos son las familias numerosas de los religiosos ultraortodoxos, que dicen apoyar las protestas pero sin estar presentes.

Extraído de El Pais.

Anuncios